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Además del jazz, en el que la improvisación sigue algunas reglas predefinidas, la música totalmente improvisada pasó a ser un arte casi exclusivo de los organistas. António Victorino D’Almeida y Luiz Avellar descubrieron que existía una gran posibilidad de recrear esa antigua tradición, en una experiencia que se ha revelado fascinante para todos aquellos que ya han tenido la oportunidad de acompañarlos en su aventura, efectivamente fuera de lo normal.

 

Maestro António Victorino D’Almeida

Maestro, pianista y compositor, António Vitorino D’Almeida no necesita presentaciones. A los cinco años de edad compuso su primera obra, a los siete dio su primera audición e interpretó obras de Mozart y Beethoven, además de dos piezas de su autoría. Finalizó con mérito el Grado Superior de Piano en el Conservatorio Nacional de Lisboa y se fue a estudiar a Viena, Austria, en la Academia de Música, donde finalizó el posgrado con la mejor calificación atribuida por esta escuela: la distinción por unanimidad del jurado y, por consiguiente, el Premio Especial del Ministerio de la Cultura de Austria, país donde vivió durante dos décadas convirtiéndose en Agregado Cultural de la Embajada de Portugal en Viena, cargo que le valió una honrosa condecoración.

 

Su obra es muy extensa y abarca los más variados géneros musicales, desde la música a solo, para piano y otros instrumentos, a la música de cámara, música sinfónica y coral-sinfónica, al “Lied” u ópera, además de mucha música para cine, teatro y fado, siendo sin duda uno de los compositores portugueses que ha producido más obras.

 

Su música está publicada en la AvA Musical Editions.

 

El 9 de junio de 2005 fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden del Infante D. Henrique.

Artistas:

Luiz Avellar
António Vitorino d’Almeida